Leímos un caso esta semana: Meta reportaba un ROAS de más de 14x. Medido desde una sola fuente, el real era 1,76x.
Así de grande, la diferencia es rara. Pero la dirección del error no lo es: cada plataforma tiende a atribuirse de más.
Pensalo así: una venta la tocó un anuncio de Meta y también uno de Google. Meta la cuenta como propia. Google también. Sumás el ROAS que reporta cada una por separado y el número no cierra con la realidad, porque las dos se están poniendo la medalla por la misma conversión.
No es que mientan. Es que ninguna plataforma se va a tirar mala fama a sí misma: Meta y Google se tiran flores, cada una con su propia vara.
Por eso antes de creerle el ROAS a una plataforma tiene que haber una fuente aparte, GA4 o algo parecido, que mida todo con un único modelo de atribución. Recién ahí los números empiezan a decir la verdad.
Bronco.